Cuidadores Maresme

Cuidado de mayores

Cómo elegir el cuidador adecuado para tu familiar en el Maresme

Formación, referencias, antecedentes y compatibilidad. Lo que hay que mirar de verdad antes de dejar a alguien al cuidado de tu madre o tu padre.

· 8 min de lectura

Elegir cuidador es una de esas decisiones que se toman en el peor momento posible: después de una caída, tras un alta hospitalaria o cuando la familia ya no da más de sí. Con prisa y con culpa. Esta guía intenta poner orden en lo que hay que mirar, para que la decisión no dependa solo de la primera impresión.

1. La titulación es un filtro, no una garantía

En España, para trabajar en atención domiciliaria a personas dependientes se pide el certificado de profesionalidad en Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en el Domicilio, o bien el título de Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia. Pide verlo. Un profesional que lo tiene lo enseña sin problema.

Dicho esto: la titulación te dice que alguien sabe hacer una movilización sin lesionarse ni lesionar, y eso importa mucho. No te dice si tratará bien a tu madre. Para eso hacen falta las otras cuatro cosas.

2. Las referencias se comprueban llamando

Un currículum con tres familias anteriores no vale nada hasta que hablas con esas tres familias. Y no basta con preguntar si estaban contentos, porque casi todo el mundo dice que sí. Estas preguntas dan más información:

  • ¿Por qué terminó el servicio?
  • ¿Hubo alguna vez un problema, y cómo se resolvió?
  • ¿Avisaba cuando algo iba mal, o se enteraban ustedes después?
  • ¿La volverían a contratar mañana?

La última es la que más dice. Un silencio de dos segundos antes de responder «sí, claro» es una respuesta en sí misma.

3. Antecedentes penales y de delitos sexuales

Es incómodo pedirlo y hay que pedirlo igual. Cualquier persona puede solicitar su certificado de antecedentes penales, y también el certificado de delitos de naturaleza sexual. Un profesional serio los tiene actualizados porque sabe que se los van a pedir.

Si trabajas con una agencia, esta verificación tiene que estar hecha antes de que el candidato llegue a tu casa. Pregúntalo explícitamente. En Cuidadores Maresme forma parte del proceso de selección y no presentamos a nadie sin ella.

4. La entrevista: mira cómo habla de sus anteriores

En la entrevista, más que las respuestas técnicas, escucha cómo se refiere a las personas que ha cuidado antes. Hay una diferencia enorme entre quien dice «el señor de Argentona» y quien dice «Joan, que tenía Parkinson y le gustaba escuchar la radio por las mañanas».

Preguntas que funcionan bien:

  • Cuénteme un día normal con la última persona que cuidó.
  • ¿Qué hace si mi madre se niega a ducharse?
  • ¿Qué haría si se cae y no puede levantarla sola?
  • ¿Qué es lo que peor lleva de este trabajo?

La última suele desarmar a quien está recitando un guion. Todo el mundo lleva mal alguna parte de este trabajo; quien dice que no, o no ha trabajado, o no está siendo sincero.

5. La compatibilidad no es un extra

Un cuidador excelente puede ser un desastre en una casa concreta. Hay que mirar el idioma —en el Maresme, mucha gente mayor está más cómoda en catalán—, el carácter, el ritmo, si fuma, si le gustan los animales, si tolera el ruido o el silencio.

Y hay que hacer que la persona mayor participe en la decisión siempre que pueda. Es su casa y su vida. Cuando se le impone un cuidador, el rechazo inicial es casi seguro y se tarda semanas en remontarlo.

6. Periodo de prueba y qué vigilar las primeras semanas

Acuerda un periodo de prueba de dos a cuatro semanas. Durante ese tiempo, fíjate en señales que no se ven en una entrevista:

  • ¿Tu familiar está más tranquilo o más tenso desde que viene?
  • ¿La casa está en el estado que esperabas?
  • ¿El cuidador te cuenta cosas antes de que preguntes?
  • ¿Aparecen ausencias o retrasos que nadie avisa?

7. Contrátalo bien desde el primer día

Contratar sin alta en la Seguridad Social sale barato hasta el día que hay un accidente en tu casa. Entonces sale carísimo: sanción, responsabilidad y un trabajador sin cobertura. A partir de 60 horas mensuales el alta es obligatoria, y por debajo es igualmente recomendable.

Contratar en regla no es un gesto de generosidad hacia el cuidador: es la única forma de que tú también estés protegido.

Si te abruma el papeleo, existe la opción de que una empresa lleve la gestión laboral mientras la familia sigue siendo la empleadora. Es más barato de lo que la gente cree y elimina el riesgo.

En resumen

  1. Pide la titulación y compruébala.
  2. Llama a las referencias, una a una.
  3. Exige el certificado de antecedentes.
  4. Entrevista escuchando cómo habla de sus anteriores.
  5. Haz participar a tu familiar en la elección.
  6. Fija un periodo de prueba con señales concretas que vigilar.
  7. Formaliza el contrato desde el primer día.

Si prefieres no hacer este proceso por tu cuenta, es exactamente el trabajo que hacemos: seleccionamos, verificamos y te presentamos candidatos con informe, y tú decides.

Volver al blog

Hablamos de vuestro caso, sin compromiso

Una valoración gratuita en el domicilio y te decimos honestamente qué hace falta. A veces son cuatro horas a la semana, y a veces todavía no hace falta nada.

Llamar ahoraSolicitar cuidador