El cuidador interno vive en el domicilio de la persona a la que cuida. Es la opción cuando la dependencia es severa, cuando hay riesgo de caídas o desorientación nocturna, o cuando la familia ya no puede sostener una vigilancia continua sin romperse.
Es también el servicio del que más se abusa en el sector, y por eso somos estrictos: un cuidador interno tiene derecho a descanso nocturno, a horas libres diarias y a un día y medio de fiesta semanal según el convenio del hogar. Cuando alguien ofrece un interno «24 horas de verdad» por un precio muy bajo, alguien está pagando ese precio, y suele ser el trabajador.
Nosotros montamos el servicio con esos descansos cubiertos desde el primer día, y con una sustituta ya presentada a la familia para los días libres. Así nadie se queda solo un domingo.
Qué incluye
- Presencia y supervisión continua, también de noche
- Habitación propia en el domicilio para el cuidador
- Descansos diarios y semanales regulados por convenio
- Sustitución cubierta en días libres, vacaciones y bajas
- Aseo, movilizaciones, cambios posturales y prevención de úlceras
- Control de medicación y coordinación con el médico de familia
- Seguimiento mensual presencial de nuestro equipo
Para quién tiene sentido
- Dependencia severa o gran dependencia reconocida
- Alzheimer u otras demencias en fase moderada o avanzada
- Riesgo alto de caídas o de desorientación nocturna
- Familias agotadas que no pueden sostener la vigilancia continua



