Los cuidados que duran años piden otra manera de organizarse. No basta con cubrir horas: hay que cuidar también la relación laboral, porque un cuidador quemado o mal pagado acaba yéndose, y cada cambio de cuidador cuesta caro en salud a la persona mayor.
Por eso en los servicios de larga duración trabajamos con contrato indefinido, revisión anual de condiciones y formación continuada del cuidador. Es lo que hace que la gente se quede.
Qué incluye
- Cuidador de referencia fijo a largo plazo
- Contrato indefinido y alta en Seguridad Social
- Formación continuada del cuidador a nuestro cargo
- Sustitución en vacaciones y bajas
- Revisión anual de condiciones y del plan de cuidados
Para quién tiene sentido
- Enfermedades neurodegenerativas de evolución lenta
- Gran dependencia consolidada
- Familias que quieren evitar la rotación de cuidadores



